Yoga para el corazón y los vasos sanguíneos

Beneficios del yoga para el corazón y los vasos sanguíneos
El yoga como forma de ejercicio tiene un efecto positivo sobre muchos de los factores de riesgo que son desencadenantes en el desarrollo de las ECV. Se ha descubierto que las personas sanas que practican actividad física con regularidad tienen una tasa de mortalidad entre un 20 y un 30% menor que las que no lo hacen, y este efecto depende de la dosis. Está científicamente demostrado que incluso una actividad a la semana (o pasatiempo activo) reduce la tasa de mortalidad en pacientes con cardiopatías coronarias.

La actividad física neuromotora está especialmente indicada en personas mayores para reducir el riesgo de caídas y mejorar el equilibrio y el control motor. Representa distintos tipos de actividad física: Tai Chi, Yoga, Pilates.

El hatha yoga es la opción más adecuada para mejorar las funciones neuromotoras del cuerpo porque:

Hay muchas asanas de equilibrio en el hatha yoga.
Cualquier asana de equilibrio puede simplificarse o complicarse, seleccionando individualmente la carga óptima para cada persona.
Mientras estás sentado en una asana de equilibrio, puedes trabajar la fuerza de los músculos, estirarlos o aflojar las articulaciones.
El aspecto clave de hacer equilibrios de yoga es la respiración tranquila y uniforme (también se recomienda la respiración Ujjayi), que es un trabajo sistemático para controlar la posición del cuerpo en el espacio y el ritmo respiratorio al mismo tiempo.
Realizar cualquier asana (los equilibrios no son una excepción) implica concentrarse en las partes del cuerpo, en la imagen o en la respiración, lo que constituye un paso introductorio a la práctica de la meditación.

Investigación sobre los beneficios del yoga para el corazón y los vasos sanguíneos
Un estudio realizado entre estudiantes universitarios constató los efectos beneficiosos de las posturas corporales antiortostaticas (asanas invertidas del hatha yoga) sobre la función cardiovascular. Durante la prueba se propuso a los alumnos realizar tres asanas de la serie invertida: Shirshasana (parada de cabeza con apoyo en los antebrazos), Sarvangasana (parada de omóplatos; conocida como "Abedul") y Halasana (colocación de las piernas rectas detrás de la cabeza tumbado boca arriba). Cada asana se realizaba durante 2 a 5 minutos, con 1 a 2 minutos de descanso para los alumnos menos experimentados. Durante el experimento los sujetos mostraron los siguientes cambios en el trabajo del sistema cardiovascular: se redujo la frecuencia cardíaca en reposo, aumentó el tiempo de recuperación de la frecuencia cardíaca después de la carga de entrenamiento, mejoraron los índices del coeficiente de resistencia - en general esto demuestra el efecto beneficioso de las posturas antiortostaticas sobre los índices funcionales del sistema cardiovascular5.

¿Con qué frecuencia debo entrenar? 4-5 veces a la semana, preferiblemente a diario - este es el consejo que encontramos en las guías clínicas. La duración del ejercicio es de 20 a 60 min. El programa de ejercicios debe incluir una fase de calentamiento, una fase activa y un periodo de enfriamiento.

Para saber si el nivel de intensidad es adecuado para usted, le recomendamos que realice una sencilla prueba: si puede hablar y respirar tranquilamente durante el ejercicio, significa que el ejercicio es adecuado y moderado.

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